Nuestros vinos  comienzan en los viñedos.

Desde la primavera buscamos tener buen vigor en las plantas y esto se consigue por medio del riego y la fertilización. Con esto logramos una pared de hojas activas de buena calidad, que nutran y alimenten bien a los racimos, para luego obtener uvas con buen aroma color y calidad de taninos, llegando a una madurez óptima.

También en primavera se realizan desbrotes, seleccionando  aquellos brotes más vigorosos y mejor posicionados y eliminando los débiles o los llamados brotes dobles. Con esta tarea se comienza a disminuir la cantidad de uva por planta mejorando la iluminación y aireación de las mismas y evitando el ataque de enfermedades provocadas por los hongos.

El ultimo trabajo importante del viñedo  es el raleo  de racimos, que se realiza a fines del  “envero” proceso en el cual las uvas cambian del color verde al púrpura o negro, aproximadamente a fines de enero. Este  proceso selecciona el  80 % aproximadamente de  los racimos mejor coloreados, eliminando el porcentaje restante  y  logrando así homogeneizar  la maduración de la uva, para reducir y fijar el rendimiento entre  45000 y  8000 kilos por hectáreas.

Finalmente y luego de controlar un poco el riego de acuerdo a las condiciones climáticas, semanas antes de la cosecha se realiza un minucioso deshoje para favorecer la buena aireación e insolación de la zona de racimos.

Tikal es nuestro - vino de terroir - donde buscamos que su alma refleje vivamente el terruño  y los viñedos elegidos en cada cosecha. En Altamira, Gualtallary, La Consulta  y Vistaflores  buscamos las uvas  para obtener nuestro intenso malbec,  de tono púrpura  y jugosas notas a ciruelas y  un exótico aroma a violetas inconfundible… Agrelo, Ugarteche  para  el vigoroso y elegante cabernet  sauvignon  con notas especiadas y complejas y taninos dulces y maduros. En  las tierras cálidas del este, como Rivadavia y Lunlunta trabajamos en parrales y espalderos nuestra maravillosa  bonarda, frutal, ligera y franca en la boca. Y desde el Norte argentino, en la altura de los Valles Calchaquíes en Cafayate, obtenemos el aromático y salvaje Torrontés.